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El pequeño sueño de un gran proyecto creció para dar lugar a la bicicleta Kardam, fusión de naturaleza, diseño y elegancia.

 

Producto artesanal con alma


La diferencia de un producto industrial y uno artesanal es que este último se hace con las manos, con alma y con cariño. Y de algún modo eso se nota. Las horas de mano de obra encolando las piezas, haciendo manualmente el montaje final, el delicado lijado a mano, el afinado de todos los detalles decorativos y a vez constructivos… Todo esto se hace a conciencia y con amor. Y todo el que adquiere un producto artesano lo percibe, sabe que posee algo único, una obra de arte

Tradición, diseño y elegancia


Las bicicletas Kardam están vinculadas al territorio que las ha visto nacer. Sonseca, villa industrial, textil, mueble y mazapán. Su nacimiento y creación se debe a la mente inquieta de Enrique Gómez, hijo de una familia de ebanistas que ha sabido continuar la tradición heredada y reconstruir el negocio de su padre a través de un producto genuino y exclusivo elaborado a mando a través de madera certificada como materia prima. Enrique ha vivido toda la vida rodeado de artesanía, y decidió unir sus dos pasiones: la bicicleta y la madera. El pequeño sueño de un gran proyecto nacía, y pronto creció para dar lugar a la bicicleta Kardam, fusión de naturaleza, diseño y elegancia.